Menos mal que tenemos nuevo disco de Rosalía…

Mirar lo que dice el estupendo escritor Álvaro Pombo, “la pasión esta relacionada con el tiempo. Es un sentimiento vehemente, ardiente, ¡poderoso! Se puede hablar de pasiones frías que son duraderas, porque la pasión ardiente se puede apagar. Los pitagóricos decían: que no te posea una alegría irreprimible. Y la pasión cuando esta encendida es irreprimible. Tienes que poseerla tú, debes ser tú el controlador y no el controlado. De lo contrario el resultado no es tanto la frustración como que pierdes el conocimiento del objeto amado. Los filósofos han hecho, por eso, esa especie de tratado de las pasiones. Los afectos del alma son los que hacen ser, gracias a ellos percibimos el mundo lleno de riquezas y matices”.
Pasión apasionada es lo que yo siento, sentidamente cuando escucho las canciones del nuevo disco de Rosalía. Empezó todo con perplejidad, como que no me lo creía, pero me han ido atrapando, música en mis oídos, que no sale, que entro y se quedo en mi mente y en mi corazón. Sigo diciendo que es una obra de arte actual. “Delfines saltando que entran y salen”.
Bailo y me despeino al escuchar la música, estas canciones, transmiten algo nuevo, dicharachero de que lo sepa el mundo entero, verdadero, juventud y a la vez madurez. Pueden ser también tristes, y pronosticadoras como “Mundo nuevo”. En el fondo son canciones de amor, en todas sus vertientes. Porque eso es lo que mueve el mundo, el amor… en el fondo el amor, baladas como “Sauvignon Blanc” son para dos personas enamoradas.
Tienen estas canciones el arrastrarse o caer profundo al fondo y luego subir disparadas las notas musicales, algo de verse muy mal y por fin resurgir con mucha fuerza. Elevarse al cielo celestial, elevarse a encontrarse bien, después de un muy mal rato. Son melodías esperanzadoras, alentadoras, y cristalinas como la voz de la cantante. Somos las personas animales de andadas inciertas y no sabemos cuando tropezaremos y nos hundiremos y es que luego levantarse cuesta tanto hasta que atisbas el pequeño rayo de luz… menos mal que tenemos el disco nuevo de Rosalía.
Coro, violines, percusión, etcétera, toda una orquesta, para el que le guste la música clásica como a mí, esta combinación de Lux es de una acierto tremendo. Yo que me muevo rodeada de Haendel, Bach, Mozart, Vivaldi… y Camarón, en este disco compruebo como se puede aunar cosas que parecen muy dispares y que la música como tal es mágica, milagrosa, portentosa, en este mundo ya digo dispar, a veces muy duro, a veces encantador.
Dice Madonna que no podía parar de escuchar Lux, los chiquillos de 15 años dicen a sus madres que no entienden que ha hecho Rosalía con Lux, este disco también es una tremenda Torre de Babel, pero al contrario que la bíblica, aquí nos entendemos todos, catorce idiomas (catalán, inglés, latín, siciliano, portugués, francés, ucraniano, árabe, mandarín, alemán hebreo y japones, cale y castellano). Reminiscencia del flamenco en voces del pasado como Manuel Molina, Pepe Marchena y Pastora Pavón.
Elevar el alma no se lo que cuesta, pero este disco ayuda, elevar 21 gramos cuesta muchísimo a veces… menos mas que tenemos el nuevo disco de Rosalía.
Rosalía apuesta por una propuesta libre e innovadora de una tema de hace dos mil años, otra revisión que nos impulsa de nuevo a re visionarnos a nosotros mismos también.
Coincide hoy que escribo esto, con un dia especial, para mí, hace 40 años sucedió la tragedia del volcán Nevado del Ruiz, era yo una chiquilla, pero ya suficiente en el mundo para entender. Fue un acontecimiento que nunca olvidare, la niña Omaira Sanchez, murió, después de 70 horas atrapada por una pared en un charco de agua producto de la devastación de este volcán al entrar en erupción. Seguro que la gente ya lo ha olvidado, pero yo no podría. Si me escuchara Omaira acordarme de ella, tendría que darle las gracias por su bondad, y recomendarle que escucha el nuevo disco de Rosalía, seguro que llega al cielo, seguro.
Seguiré escribiendo del disco de Rosalía, Lux, porque seguiré escuchándolo, y siempre aparecerán cosas nuevas… nuevas riquezas y matices.

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