De vez en cuando me gusta consultar antiguos libros de textos que aun conservo, esta vez le ha tocado, de cuando estudie en el Colegio Episcopal, Administrativo, un libro de Lengua y Literatura Española. Lo he abierto al azar como siempre y ha aparecido un título “Estilística”, vaya, he pensado, que importante que es pero que suena en realidad a algo antiguo, desusado, que ha ido perdiendo importancia, tal vez por la velocidad en que vivimos y la importancia que se le da a la imagen (aunque la imagen también es invocadora de un cierto estilismo o mucho, según se mire). Dice este texto, primero que “el estilo es una especie de espejo del carácter”, lo comentaba Platón y algunos siglos mas tarde, Seneca dijo “el estilo es el rostro del alma”. ¡Cuidado!, ¿seguimos teniendo “estilo” las personas?, no, creo que muy poco; pero como dice el texto en otro párrafo, ¿lo utilizamos adecuadamente como el arte que es de agradar e interesar? Pues también me parece que no, no le prestamos demasiada atención últimamente, y es algo fundamental, que salta a primera vista, si nos detenemos un momento en la persona o cosa que tenemos enfrente.
Mas o menos lo que quiero decir, aparte del talento y estilo creativo o narrativo de cada cual, si tienes un alma podrida o un carácter agrio, pues pienso que no se lleva bien con eso de tener estilo o estilística atrayente para los demás, una cosa es lo que haces y otra lo que tu eres. Tomarse pues, esto del estilo como persona y no creativamente, como una filosofía de vida, conformada por buenos sentimientos, sinceridad, bondad, solidaridad, por sentimientos mas abstractos y grandiosos como amor, justicia, paz. En fin, ser una gran persona, con una buena brújula moral, da estilismo.
Para un escritor es muy valioso un estilo diferenciado y personal, pero eso solo se consigue, he llegado a esa conclusión viéndome a mi misma en mi desarrollo; con trabajo. Lo siento, no son las musas o inspiración divina, es el arduo trabajo. “las cosas que se han dicho, que se dicen y que probablemente se dirán, son siempre las mismas. Pero lo que es distinto, lo que cuenta, no es lo que se dice, sino como se dice. El supremo misterio radica en eso”, termina de decir la introducción de mi libro antiguo en el capítulo “Estilística”. Pues dicho esto, debería instruirse la estilística, complementar la educación de los jóvenes, ¿Por qué no? Es una cosa en el fondo muy necesaria para formarte como persona, ser igual y a la vez diferente del resto, tener tu propio estilo. Lo siento si he herido a alguien, hablo así porque creo que el estilo no es ir a la moda, sino un atributo del alma y un guiño de tu propio carácter.
